
En el siglo VI a.C. en Babilonia, la fe inquebrantable de Daniel es puesta a prueba frente a imperios y reyes, revelando la sabiduría divina sobre el poder humano temporal.
Después de la caída de Jerusalén en 605 a.C., Daniel es capturado por el poderosísimo rey Nabucodonosor. Daniel asciende hasta convertirse en uno de los principales consejeros del rey. Sin embargo, esta posición también despierta celos en las otras personas de la corte del rey. Idean una trampa que obliga a Daniel a elegir entre ser fiel a Dios y ser fiel al rey. Al elegir a Dios, Daniel pone su vida en peligro. Afortunadamente, Dios muestra Su fidelidad y es salvado.